martes, 20 de octubre de 2009

Micaela

Te soñé un día
Y eras así, Micaela.

Interrumpís cada tristeza
Con tu sonrisa irreverente
En soledad o entre la gente
Me iluminás.

Tu almita de papel glacé
Distorsiona al Universo
Nos sos mis mejores versos:
Sos los que haré.

Alguien me explicó una vez
Que Dios estaba escondido
Hasta hoy no lo había creído:
Lo vi en tus ojos.

No sos nada para mí
Excepto un milagro
Conversar con vos
Es mejor que ser feliz.

No me regales tu tiempo ni tus juegos
No me esperes, no me nombres
Viví, que con eso me sobra tanto...

Pitufina aprincesada
Cenicienta verdadera
Encontré en vos la esperanza
Que ni siquiera busqué.

Te soñé un día, era verano
Alguien cantaba bajito
Tenías un libro en la mano
Que nada tenía escrito.

Te soñé y abrías puertas
Traslucías, dibujabas
Contabas historias ciertas
Con verdades que inventabas.

Te soñé brillante, sincera
Abrazada a tu inocencia
Con cara de primavera
Con tu infinita paciencia.

Y hoy te miro y muero un poco
Sólo por darte más vida
No me alcanza el alma para quererte.

Y hoy te escribo y vivo un poco
Respirando tus ideas
Me enredás en felicidades.

Te soñé tanto que aún te sueño
Y eras tanto que todavía sos
Prometo guardarme tus sonrisas.

Te soñé antes de saberte
Y sin notarlo te esperaba
Te soñé y robé la suerte
De besar lo que soñaba.

Te soñé preciosa, volando
En un mundo que no vuela
Te soñé un día y lo juro:
Eras así, Micaela.


(A veces el secreto de la felicidad mide menos de 1,20m)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

cuando te dejas llevar por la intuición, por la pasión, el sentimiento...no estas para nada mal,al contrario, es admirable...

Julieta Fernandez dijo...

Guauuu gracias Tin q hermosas palabras. Tarde pero seguro lo lei